A veces el llanto inicuo y otras, temperamental.
Sería imprudente condenarte en virtud de hombre
que cesa su camino en la moral avasallante
de lo meramente animal.
Cosquillas que construyen su imperio
y relegan el justo medio para socavar también el defecto.
Congraciarse en el exceso y profundizar luego
excluyendo los delirios de la cortesía.
Pasatiempo de todo lo delgado, lo endeble,
¿será la piel, el fruto o el destino?
Un juego de inocentes que crearon la anarquía
buscando más allá para desmitificar descalificando.
Entonces habrá sido algún día
la brutalidad repentina de la ausencia
y luz y sombra, e indecencia
clamando piel y desengaño.
Lo justo a veces es extraño.
Lo breve a veces es olvido.
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