Ese amor delgado y apasionante
de los fragmentos en prosa
y las ruinas en verso
ese amor de antaño
de hoy
de siempre
ese amor infinito
inconexo
inefable
todas las palabras son ese amor
todo el amor son esas palabras
y verbos
y adjetivos
y adverbios
te quiero - dijo la loba
y la poesía se quitó el manto de la soledad
"...esta mañana, a las ocho y cuarto, cuando salí del hotel Printania para ir a la biblioteca, quise levantar un papel que había en el suelo y no pude. eso es todo, y ni siquiera es un acontecimiento. sí, pero para decir toda la verdad, me impresionó profundamente: pensé que ya no era libre... "
viernes, 16 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
martes, 6 de julio de 2010
Cuando perdió su segunda virginidad,
la muchacha sangró más que en la primera;
¿qué queremos decir?
que la muchacha estaba estupefacta y fría
cuando el hombre-de-atrás
gemía ininterrumpidamente
no es esto todo:
la muchacha era insertada en todos sus orificios
mientras pensaba que sus uñas
estaban demasiado largas para masturbarse
no es esto todo:
el hombre-de-atrás estaba envestido
de un látex-super-orgasmo
que lo hacía aún mucho más superficial
esto no es todo:
la muchacha realiza un estridente la 440
y, convertida en una excelente actriz,
realza su vuelo al infinito
el hombre-de-atrás, de-adelante y del-centro,
en vísperas de abrir las puertas del paraíso,
se glorifica: soy un buen polvo.
la muchacha sangró más que en la primera;
¿qué queremos decir?
que la muchacha estaba estupefacta y fría
cuando el hombre-de-atrás
gemía ininterrumpidamente
no es esto todo:
la muchacha era insertada en todos sus orificios
mientras pensaba que sus uñas
estaban demasiado largas para masturbarse
no es esto todo:
el hombre-de-atrás estaba envestido
de un látex-super-orgasmo
que lo hacía aún mucho más superficial
esto no es todo:
la muchacha realiza un estridente la 440
y, convertida en una excelente actriz,
realza su vuelo al infinito
el hombre-de-atrás, de-adelante y del-centro,
en vísperas de abrir las puertas del paraíso,
se glorifica: soy un buen polvo.
miércoles, 30 de junio de 2010
la muchacha abraza la noche
de mi celo impotente
y goza de mí
y ríe de mí
y masturba de mí
es el reflejo de todo lo abierto
y yo lo cerrado
soy sobre ella
para ella
contra ella
esa mujer
es la delgada pezuña de un animal
y yo soy el animal
sin palabras para abastecer las acciones
sin armas para llenar el círculo siempre infinito.
(el hombre superlativo)
de mi celo impotente
y goza de mí
y ríe de mí
y masturba de mí
es el reflejo de todo lo abierto
y yo lo cerrado
soy sobre ella
para ella
contra ella
esa mujer
es la delgada pezuña de un animal
y yo soy el animal
sin palabras para abastecer las acciones
sin armas para llenar el círculo siempre infinito.
(el hombre superlativo)
lunes, 28 de junio de 2010
la hija putativa del viento
cuando la nube se abra a reverenciar al sol
se tratará de poner, y no sacar
abrir, y no cerrar
decir, y no hablar
entonces
será el momento de la putrefacción de la carne
y el instante infinito
de entornar
los ojos hacia el cielo.
se tratará de poner, y no sacar
abrir, y no cerrar
decir, y no hablar
entonces
será el momento de la putrefacción de la carne
y el instante infinito
de entornar
los ojos hacia el cielo.
sábado, 19 de junio de 2010
Yo resueno en el silencio
porque soy el ruido
yo agonizo en las hojas de los árboles,
y en las hojas,
y en los árboles
porque soy un constante gemir
de un latido que se entrega anacrónicamente
porque en la verdad
yo he escrito tu nombre
y en el muro
encontré el fundamento para mis delirios
yo agonizo en las hojas de los árboles
y de los libros
y entre mis palabras
y soy la fiebre
y la hora y el reloj
y el tiempo
porque cuando digo las palabras
no digo: las palabras,
digo, además,
que estoy herida.
porque soy el ruido
yo agonizo en las hojas de los árboles,
y en las hojas,
y en los árboles
porque soy un constante gemir
de un latido que se entrega anacrónicamente
porque en la verdad
yo he escrito tu nombre
y en el muro
encontré el fundamento para mis delirios
yo agonizo en las hojas de los árboles
y de los libros
y entre mis palabras
y soy la fiebre
y la hora y el reloj
y el tiempo
porque cuando digo las palabras
no digo: las palabras,
digo, además,
que estoy herida.
sábado, 1 de mayo de 2010
Vivir es lascivia.
De entrepierna en entrepierna,
eternamente mojada,
eternamente sorprendida
por la impotencia del lenguaje
Primer acto: un hombre tamaño natural entra a una habitación y dice: ¡chupa hasta agotar stock!. La muchacha, compuesto de miseria y loba, abre su boca como para que entren el hombre iracundo y además la cama y la mesita de luz. Fiebre peniana. Impunidad vaginal.
Segundo acto: el hombre de exceso fálico se entrega al sexo famélico. La sa-cie-dad es una mentira para las chiquitas. Ese obelisco insatisfecho crece, crece, pero jamás se hace pequeño. Entonces, la pija superlativa clama amor a la loba, a quien el exceso le parece un defecto y deja la cama vacía con olor a mojigata en celo (tan gata como moji) y se hace humo como un cigarrillo (con-un-cigarrillo, que el honorable superdotado cede pese –y a causa de– el abandono).
Tercer acto: la zorra virginal (antaño) dispone ahora de una pija precoz. Si antes el exceso le parecía un defecto, ahora el defecto le parece excesivo. Se habla el mismo lenguaje, sólo que las palabras padecen la esterilidad de lo inconcluso. Chu.. m... pi.. T.. quie.. mu…
El sexo es un telón siempre abierto,
siempre en escena.
En cierto modo, la muchacha animal (loba/gata/zorra) es un agujero intransitable porque es infinito. Se ingresa en ella y ella te chupa hasta el límite de lo ajeno. Y entonces, uno se sienta a tomar el té con un-otro-que-yo (con unos-cuantos-otros-que-yo) que conviven adentro de la muchacha y esperan que cuando ella acabe puedan volver a la superficie.
De entrepierna en entrepierna,
eternamente mojada,
eternamente sorprendida
por la impotencia del lenguaje
Primer acto: un hombre tamaño natural entra a una habitación y dice: ¡chupa hasta agotar stock!. La muchacha, compuesto de miseria y loba, abre su boca como para que entren el hombre iracundo y además la cama y la mesita de luz. Fiebre peniana. Impunidad vaginal.
Segundo acto: el hombre de exceso fálico se entrega al sexo famélico. La sa-cie-dad es una mentira para las chiquitas. Ese obelisco insatisfecho crece, crece, pero jamás se hace pequeño. Entonces, la pija superlativa clama amor a la loba, a quien el exceso le parece un defecto y deja la cama vacía con olor a mojigata en celo (tan gata como moji) y se hace humo como un cigarrillo (con-un-cigarrillo, que el honorable superdotado cede pese –y a causa de– el abandono).
Tercer acto: la zorra virginal (antaño) dispone ahora de una pija precoz. Si antes el exceso le parecía un defecto, ahora el defecto le parece excesivo. Se habla el mismo lenguaje, sólo que las palabras padecen la esterilidad de lo inconcluso. Chu.. m... pi.. T.. quie.. mu…
El sexo es un telón siempre abierto,
siempre en escena.
En cierto modo, la muchacha animal (loba/gata/zorra) es un agujero intransitable porque es infinito. Se ingresa en ella y ella te chupa hasta el límite de lo ajeno. Y entonces, uno se sienta a tomar el té con un-otro-que-yo (con unos-cuantos-otros-que-yo) que conviven adentro de la muchacha y esperan que cuando ella acabe puedan volver a la superficie.
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