miércoles, 30 de junio de 2010

la muchacha abraza la noche
de mi celo impotente
y goza de mí
y ríe de mí
y masturba de mí
es el reflejo de todo lo abierto
y yo lo cerrado
 
soy sobre ella
para ella
contra ella
 
esa mujer
es la delgada pezuña de un animal
y yo soy el animal

sin palabras para abastecer las acciones
sin armas para llenar el círculo siempre infinito.

                                                          (el hombre superlativo)

lunes, 28 de junio de 2010

la hija putativa del viento

cuando la nube se abra a reverenciar al sol
se tratará de poner, y no sacar
abrir, y no cerrar
decir, y no hablar

entonces
será el momento de la putrefacción de la carne
y el instante infinito
de entornar
los ojos hacia el cielo.

sábado, 19 de junio de 2010

Yo resueno en el silencio
porque soy el ruido
yo agonizo en las hojas de los árboles,
y en las hojas,
y en los árboles
porque soy un constante gemir
de un latido que se entrega anacrónicamente

porque en la verdad
yo he escrito tu nombre
y en el muro
encontré el fundamento para mis delirios

yo agonizo en las hojas de los árboles
y de los libros
y entre mis palabras
y soy la fiebre
y la hora y el reloj
y el tiempo

porque cuando digo las palabras
no digo: las palabras,
digo, además,
que estoy herida.

sábado, 1 de mayo de 2010

Vivir es lascivia.
De entrepierna en entrepierna,
eternamente mojada,
eternamente sorprendida
por la impotencia del lenguaje

Primer acto: un hombre tamaño natural entra a una habitación y dice: ¡chupa hasta agotar stock!. La muchacha, compuesto de miseria y loba, abre su boca como para que entren el hombre iracundo y además la cama y la mesita de luz. Fiebre peniana. Impunidad vaginal.

Segundo acto: el hombre de exceso fálico se entrega al sexo famélico. La sa-cie-dad es una mentira para las chiquitas. Ese obelisco insatisfecho crece, crece, pero jamás se hace pequeño. Entonces, la pija superlativa clama amor a la loba, a quien el exceso le parece un defecto y deja la cama vacía con olor a mojigata en celo (tan gata como moji) y se hace humo como un cigarrillo (con-un-cigarrillo, que el honorable superdotado cede pese –y a causa de– el abandono).

Tercer acto: la zorra virginal (antaño) dispone ahora de una pija precoz. Si antes el exceso le parecía un defecto, ahora el defecto le parece excesivo. Se habla el mismo lenguaje, sólo que las palabras padecen la esterilidad de lo inconcluso. Chu.. m... pi.. T.. quie.. mu…

El sexo es un telón siempre abierto,
siempre en escena.
En cierto modo, la muchacha animal (loba/gata/zorra) es un agujero intransitable porque es infinito. Se ingresa en ella y ella te chupa hasta el límite de lo ajeno. Y entonces, uno se sienta a tomar el té con un-otro-que-yo (con unos-cuantos-otros-que-yo) que conviven adentro de la muchacha y esperan que cuando ella acabe puedan volver a la superficie.

miércoles, 14 de abril de 2010

Esa espera de luces tibias,
negras,

el odio de los soles,
la arrogancia de los soles,
la circunferencia de los soles,

el concepto de infinito,
muerto,
en la tempestad de las palabras,

esa espera es la hemorragia de una sombra desgastada,
fría,
impotente,
sin manos para acariciar las rodillas
sin voces para proyectar el encanto
sin palabras para decir lo que se esconde
en el lenguaje del silencio

sábado, 27 de febrero de 2010

Aíslame
rompiendo los lazos de la diplomacia,
impide que llore locamente
en tus delgadas pezuñas hirientes
la gravedad de mis soles.

sábado, 13 de febrero de 2010

me duele la inteligencia
en la boca de los otros
con forma de presunción

como una espada
o un ritual escandaloso
que me hace la corte
pero margina

como si yo fuera una simple espectadora
de la mente del mundo
como si el mundo fuera un simple espectador
de la mente del yo

una palabra antisocial
un gesto antisocial
una autoridad antisocial.
yo. yo. yo.