sábado, 1 de mayo de 2010

Vivir es lascivia.
De entrepierna en entrepierna,
eternamente mojada,
eternamente sorprendida
por la impotencia del lenguaje

Primer acto: un hombre tamaño natural entra a una habitación y dice: ¡chupa hasta agotar stock!. La muchacha, compuesto de miseria y loba, abre su boca como para que entren el hombre iracundo y además la cama y la mesita de luz. Fiebre peniana. Impunidad vaginal.

Segundo acto: el hombre de exceso fálico se entrega al sexo famélico. La sa-cie-dad es una mentira para las chiquitas. Ese obelisco insatisfecho crece, crece, pero jamás se hace pequeño. Entonces, la pija superlativa clama amor a la loba, a quien el exceso le parece un defecto y deja la cama vacía con olor a mojigata en celo (tan gata como moji) y se hace humo como un cigarrillo (con-un-cigarrillo, que el honorable superdotado cede pese –y a causa de– el abandono).

Tercer acto: la zorra virginal (antaño) dispone ahora de una pija precoz. Si antes el exceso le parecía un defecto, ahora el defecto le parece excesivo. Se habla el mismo lenguaje, sólo que las palabras padecen la esterilidad de lo inconcluso. Chu.. m... pi.. T.. quie.. mu…

El sexo es un telón siempre abierto,
siempre en escena.
En cierto modo, la muchacha animal (loba/gata/zorra) es un agujero intransitable porque es infinito. Se ingresa en ella y ella te chupa hasta el límite de lo ajeno. Y entonces, uno se sienta a tomar el té con un-otro-que-yo (con unos-cuantos-otros-que-yo) que conviven adentro de la muchacha y esperan que cuando ella acabe puedan volver a la superficie.

miércoles, 14 de abril de 2010

Esa espera de luces tibias,
negras,

el odio de los soles,
la arrogancia de los soles,
la circunferencia de los soles,

el concepto de infinito,
muerto,
en la tempestad de las palabras,

esa espera es la hemorragia de una sombra desgastada,
fría,
impotente,
sin manos para acariciar las rodillas
sin voces para proyectar el encanto
sin palabras para decir lo que se esconde
en el lenguaje del silencio

sábado, 27 de febrero de 2010

Aíslame
rompiendo los lazos de la diplomacia,
impide que llore locamente
en tus delgadas pezuñas hirientes
la gravedad de mis soles.

sábado, 13 de febrero de 2010

me duele la inteligencia
en la boca de los otros
con forma de presunción

como una espada
o un ritual escandaloso
que me hace la corte
pero margina

como si yo fuera una simple espectadora
de la mente del mundo
como si el mundo fuera un simple espectador
de la mente del yo

una palabra antisocial
un gesto antisocial
una autoridad antisocial.
yo. yo. yo.

viernes, 1 de enero de 2010

...la náusea de sentir que se aproxima
cuando hallábase huyendo...
Decís una palabra
pero describís el mundo
como si un ángel
o una alucinación
cayeran desde lo ajeno

el espectro reticular
pero concluyente
reacciona
o vuelve a accionar
la malsana elocuencia

y te abrís
a la hemorragia gramatical
para seducirme
para ultrajarme
con el verbo que no puedo
y el fonema que me falta

hágase la magia para la mortal insurrecta
que inmediato volverá a florecer la noche

sábado, 19 de diciembre de 2009

la rima de la noche disipada
acaba en la letanía de los sueños incompetentes
moribunda
se llena de prosa
y se vacía de soledad
para clavarse más adentro algún recuerdo

la rima no es la noche
pero la noche es la rima sincrónicamente disipada
por algún nuevo animal estrafalario,
un ave de las de entonces
que aprendió a volar ahora en silencio

ya no cantan los pájaros al amanecer
y eso era para la rima la soledad